Noches lúgubres. José Cadalso.
1. Biografía del autor.

José Cadalso nació en Cádiz en 1741. En su adolescencia viajó por Europa y aprendió varios idiomas. Tras finalizar sus estudios, comienza su carrera militar y participa en la campaña de Portugal con grandes méritos. En 1771 muere María Ignacia Ibáñez de quien estaba enamorado el escritor. Tras ser destinado a Extremadura, pidió ser trasladado al frente de Gibraltar, donde falleció poco después de ser ascendido a coronel al ser alcanzado por una granada. Casi toda su literatura no se publica en vida sino de forma póstuma y de entre las pocas que aparecen podemos citar Los eruditos a la violeta (1772) o Sancho Gracia (1771). Como decimos, las obras más importantes de José Cadalso fueron publicadas tras su muerte entre ellas figuran Noches lúgubres (1792) y Cartas marruecas (1789), una obra de carácter epistolar con fuertes dosis de sátira social.


2. Contexto literario de la obra.

Durante el siglo XVIII se aprecia gran interés por la ciencia y tanto las academias como las tertulias adquieren especial popularidad. La filosofía de este periodo se puede reunir en una frase de Jovellanos: ‘Lo importante es unir a las ciencias y a las letras para el avance científico’. Así, la literatura pretenderá ser instructiva y útil; se trata de una literatura filosófica en donde el orden y la claridad son valores esenciales. Asistimos a una revitalización de la sátira porque se la considera como una forma de corrección social. Incluso cuando aparece el sentimentalismo en el arte es siempre con el fin de corregir los vicios de la sociedad. El carácter pre-romántico de Noches lúgubres es desconcertante para la crítica, siendo ésta muy remisa a otorgar la etiqueta de ‘adelantado’ a su autor, pero lo cierto es que el José Cadalso de Noches lúgubres (1792) es un innovador que se encuentra muy alejado del reflexivo escritor que encontrábamos en Cartas Marruecas (1789).

3. Comentario de la obra.

La redacción de la obra comienza después de que María Ignacia Ibáñez muriera. Durante mucho tiempo se interpretó en clave autobiográfica, aunque la crítica actual rechaza este análisis pues se piensa que el autor se basó -sobre todo- en mitos literarios a la hora de escribir la obra. Cadalso cita a Young, (él conoció la obra de este escritor a través de un texto en francés donde cada poema representaba una noche), sin embargo, hoy en día se piensa que Noches Lúgubres no tiene excesiva relación con la obra de Young y que el autor lo citó para otorgar un ‘sello de garantía‘ a la obra que ahora tratamos; obra que, además, constituyó una novedad en la Literatura Española puesto que el carácter sepulcral no era frecuente en nuestras letras. Sí parecer ser cierto que Cadalso se basó en una leyenda muy difundida en todo el mundo y que se llama ‘La difunta pleiteada’.

Otro de los problemas a los que se ha enfrentado la crítica es si considerar Noches lúgubres como una novela romántica o no. Aunque Sébold asegura que Cadalso es el primer escritor romántico europeo, la mayor parte de los críticos creen que es una obra ilustrada con ciertas notas prerrománticas. Para argumentar esta aserción basan su explicación en que tanto lo patético como la sensibilidad de la novelita representan una vía de acceso a la razón, algo típico de la Ilustración. Así, el plan de desenterrar a la amada se frustra y se aparta del plano argumental y lo que en realidad desarrolla el autor es la serie de golpes de fortuna que sufren los protagonistas. Así, el consuelo les viene al sentir el dolor del otro a través de un diálogo, algo también esencialmente ilustrado (al igual que las reflexiones que se encuentran en el texto acerca de la nobleza, la riqueza o la razón, además del pesimismo de la obra, aunque sea en un ambiente lúgubre, que también están presentes en la obra). Como se puede apreciar, todas estas teorías vertidas sobre esta novelita que la han convertido en un caso clínico (como afirmaba Glendinning), han apartado y alejado peligrosamente al lector de la misma.

Destaca además el planteamiento de la obra ante la infelicidad y la muerte sin alusiones de tipo religioso. Incluso en los casos en los que se refiere a ‘un creador’, este creador no está nominado desde un punto de vista cristiano, sino que su concepción es de carácter más general. El lenguaje de Noches lúgubres se puede definir como una prosa poética sentimental lenta y reiterativa con cierto componente lírico en donde abundan los esdrújulos y el estilo nominal y predomina lo abstracto sobre lo concreto.

Ha sido muy discutido el carácter inconcluso de Noches lúgubres. Se ha dicho que la frase final ‘andemos, amigo andemos’ ofrece cierta significación positiva pues después de todo lo pasado, los protagonistas han descubierto la amistad. Lo cierto es que el entusiasmo que genera tanto esta obrita como el propio Cadalso hacen pensar barbaridades a ciertos críticos pues todo lector (y crítico) que se lea Noches lúgubres coincidirá en asegurar que le falta un final pues la línea argumental se corta de forma ciertamente brusca. Con todo, es una muy aconsejable lectura pues se trata del primer indicio de la revolución que está por venir y que afectará a las artes de un modo tal que llegará a contaminarlas de despreciable ñoñería, una ñoñería que desprendió un tufillo que aún es posible apreciarlo de forma penetrante en la actualidad.

Miguel Ángel García Guerra para Portal Solidario