Más pobre estoy que puta en cuaresma.

Como se ve, el buen humor no está reñido con el refranero, ya que esta afirmación tan socarrona, nos suele arrancar una sonrisa.

El personaje del refrán, se confiesa pobre y después se compara con una puta en cuaresma. Esto es debido a que durante la cuaresma, estaban terminantemente prohibidas una serie de cosas, como por ejemplo comer carne, o realizar actos pecaminosos.

El acto pecaminoso por excelencia eran las relaciones sexuales, prohibidas en cuaresma incluso dentro del matrimonio, por lo que también fuera del mismo: con las prostitutas.
Así, la cuaresma era un periodo de vacaciones forzosas para ellas, por la falta de clientes, por lo que dejaban de tener ingresos.

Según la iglesia iba perdiendo poder sobre las personas, las costumbres se fueron relajando hasta el día de hoy, en el que las prostitutas tienen clientela todos los días del año.