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OFF-Line
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Las series infantiles de televisión que se emiten en la actualidad, no son como las de antes. No son ni mejores ni peores, pero no son como las de antes. Cuando era joven (de esto hace mas tiempo del que quisiera), veíamos programas como los Chiripitifláuticos, Barrio Sésamo, la Cometa Blanca... y series de dibujos como Vickie el vikingo, Heidi, Marco... así salimos. Los niños de hoy en día ven programas y series como Power Rangers, los Megabebés, Bola de Dragón, Pokemon... y así salen. Pero la culpa no está en las series en sí, está en los directores, educadores, realizadores... Me explico. Pongamos un ejemplo. Pensemos en Heidi. Todos (o la inmensa mayoría) conocemos la historia. Esa “pobre” niña huérfana, que abandonada por su tía, vive en las montañas con su abuelo... Esto, que parece ser una tierna historia, podría cambiar si se realizase en la actualidad. Supongamos que los japoneses han comprado los derechos de la “serie” y la adaptan a los tiempos que corren:
Heidi, no sería esa tierna niña que encandiló a todos. Sería una joven “Punkie” vestida de cuero, que va a vivir con su abuelo. El abuelo no sería tan entrañable, seria un “viejo verde”, que baja todas las noches a los clubes de alterne del pueblo. Pedro, ya no cuidaría de las cabras. Sería un chico con alrededor de 20 años, que montado en su flamante Harley Davidson desparrama por las montañas que rodean el pueblo. Además, se pondría de heroína. Se la inyectaría. Estaría “enganchado”. Niebla, el perro, no sería un San Bernardo perezoso. En la nueva versión sería un “Doberman”, un perro asesino y nervioso. Clara, seguiría estando discapacitada. Pero con su “silla de ruedas eléctrica”, es el terror de la pequeña ciudad donde vive. La señorita Rottenmeier, sería una mujer “entradita en años”, que vestida de riguroso cuero negro y armada con un látigo, practica el sadomasoquismo...
Como vemos, los tiempos cambian. Sólo hace falta adaptar los personajes a los “tiempos que corren”.
Si la juventud está “agilipollada” como decimos, quizás no sea su culpa, sino la nuestra. Pensémoslo un momento. No les carguemos con toda la culpa.
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