Biografía insólita - Zenobia, la reina del desierto.

El personaje de la reina Zenobia (imagen idealizada) es uno de los más intrigantes de la antigüedad clásica. Su nombre suele aparecer junto a otros grandes rebeldes de la historia, pues su máxima aspiración fue oponerse a la principal potencia de su tiempo: El Imperio Romano.

Aunque su fecha de nacimiento no se conoce con exactitud, este tuvo que suceder aproximadamente en el 240 d.d.C, en un lugar no muy distante del actual Oriente Próximo.

Su entrada en la historia la hace de la mano del príncipe de la ciudad de Palmira, de nombre Odenat, que la convierte en su esposa.  Ambos eran príncipes de una de las ciudades más ricas y bellas de la época, pues era parada obligada en las rutas de caravanas que comunicaban Oriente y Occidente por la Ruta de la Seda. Esta opulencia les hizo acumular gran poder en la zona, así como un gran ejército que Odenat puso al servicio de Roma. Esta alianza se basaba en una relación de dependencia de la ciudad de Palmira respecto al gran Imperio, sobretodo desde que en el año 217 d.d.C, la ciudad fuera considerada colonia de Roma. Esta a su vez proporcionaba la suficiente estabilidad a la zona como para que el comercio pudiera desarrollarse, por lo que mientras duró la alianza, todo fue bien.

El problema surgió cuando el Príncipe Odenat muere en el año 267 d.d.C, víctima de una conjura palaciega, entonces Zenobia, su viuda, cambia toda la política exterior de la ciudad, alejándose de su tradicional aliado y dueño, volviéndose hacia su antagónico rival: El Imperio Persa.

Así las cosas, gracias a su poderoso ejército, Zenobia se lanzó a la conquista de todo el territorio fronterizo con la ciudad de Palmira, proclamando su total independencia frente a Roma. Esta no podía consentir semejante agravio, puesto que el Imperio podía desmoronarse, así que decidió enfrentarse a la reina rebelde.

Zenobia, aconsejada por su fiel consejero Longinos, famoso filósofo de tradición helenística, y apoyada por el valiente general Zabdas, emprendió la conquista de Alejandría. Era el año 270, d.d.C. y Zenobia se encontraba en el apogeo de su poder, sobretodo cuando se  presenta como símbolo de libertad frente a Roma, y consigue derrotar a las legiones establecidas en Palestina al mando de Heracliano.

Sin embargo, en Roma, el emperador Aureliano clamaba venganza, pues sabía que se jugaba su presencia en Oriente, por lo que reunió un gran ejército y partió con él rumbo al desierto Sirio.
El enfrentamiento definitivo ocurrió en el año 272 d.d.C, en la batalla de Emesa, cuando el ejército romano aplastó la resistencia de Zenobia, que había sido abandonada por sus aliados Persas. Palmira fue destruida y su comercio se interrumpió como castigo a su oposición a Roma. Un año más tarde Zenobia fue hecha prisionera y trasladada a Roma, donde se la recluyó hasta su muerte perdiéndose así su pista para siempre.