Biografía insólita - Leonor de Castilla, reina de los ingleses.

Con la vida de Leonor de Castilla podemos obtener un buen ejemplo de cómo no es justo opinar o sacar conclusiones a la ligera.

Cuando fue nombrada reina de Inglaterra, nadie la aceptó , el recelo inicial fue dando paso a la aceptación y finalmente al amor sincero de un pueblo, que conserva su recuerdo con auténtico respeto y cariño.

Leonor fue hermana de Alfonso X el Sabio, el cual, por motivos de geopolítica, decidió sellar la alianza entre los reinos de Inglaterra y castilla por medio de una boda entre su hermana y el príncipe heredero al trono inglés Eduardo Plantagenet.

La boda se celebró en el año 1254 , entrando en la ciudad de Londres al año siguiente . Allí, la joven princesa iba a encontrarse con un recibimiento frío y distante, provocado por el miedo a que usara su influencia para favorecer los intereses castellanos.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Leonor se entregó con devoción a su papel de esposa del heredero y, más tarde, al de reina de Inglaterra cuando fue coronada.

Es cierto que se dejó sentir su influencia, pero en todo momento fue positiva. Llevó con ella costumbres desde España que aún eran desconocidas en Inglaterra, como la decoración con tapices o nuevas formas en la etiqueta mucho más refinadas.

Igualmente llevó con ellas jardineros especialistas en frutas y hortalizas tan usuales en la tradición islámica pero casi desconocidas en el frío norte europeo.

Su mayor regalo fue la introducción de las razas de oveja castellana en el páramo inglés , consiguiendo sentar las bases de la posteriormente sólida industria pañera inglesa.

En su vida personal, fue fiel amante de su esposo y tuvo la fortuna de ser correspondida. La pasión mutua que sintieron los jóvenes esposos fue incluso reflejada en las crónicas . Se cuenta que Leonor decidió acompañar a su esposo a la cruzada en tierras de Siria. Allí incluso le salvó de morir a manos de un fanático religioso, el cual hirió al joven rey con una daga envenenada. Ella reaccionó rápidamente y consiguió absorber el veneno de la herida, aún a riesgo de perecer ella.

Su fama de mujer bondadosa y atenta con los más desfavorecidos hicieron de Leonor la reina más querida de Inglaterra.

A su muerte, el dolor del rey y del país entero fue inmenso, celebrándose un sentido funeral por las calles de Londres.

Hoy su recuerdo sigue vivo, aunque la reforma protestante abriría una barrera todavía presente.

Su tumba, conservada en la Abadía de Westminster , habla del profundo respeto que supo ganarse, y algo muy poco conocido es que en los lugares donde se detuvo su cortejo fúnebre, el rey Eduardo ordenó construir unas cruces a modo de recuerdo. Hoy sólo queda una, conservada en el centro de Londres.