Biografía insólita - Enrique IV, el impotente.

Enrique IV fue el más desgraciado de los reyes de la familia Trastámara. Como rey de Castilla fracasó en la tarea de dar un heredero, fracasó en su gestión del reino y lo que es peor, dio pie a una guerra civil para solucionar el problema de su sucesión.

Enrique nació en el año 1420, hijo del rey de Castilla Juan II, a él le correspondió la tarea de heredar la corona por ser el primogénito, por delante de sus dos hermanos, Alfonso e Isabel (luego llamada, “la católica”). Una vez en el trono, fue casado rápidamente para lograr un heredero al trono, pero la cosa empezó a estancarse; el hijo tan ansiado no llegada y la corte se impacientaba. En esto, Enrique repudia a su esposa, la cual, ofendida, proclama que no ha sido por su culpa, sino por la de su marido, que no ha podido consumar el matrimonio.
El escándalo estaba servido. ¿Era el rey impotente?. Se hicieron reconocimientos médicos a ambos, con el resultado de que su esposa todavía era virgen y que él tenía un miembro viril inservible para realizar el acto sexual.

A pesar de este dictamen, los cortesanos no se dieron por vencidos y prepararon otro matrimonio. Mientras el rey continuaba su actividad cotidiana, guerreando contra el reino de Granada y subiendo los impuestos al sufrido pueblo llano.

El tiempo pasaba y los rumores crecían. Se llegó a decir que el rey era homosexual, debido a su cercana relación con varios nobles que le auxiliaban en sus labores de gobierno. En estas circunstancias, cuando ya nadie lo esperaba, los reyes tuvieron una hija¡¡¡. Esta fue reconocida como heredera y todo correcto, hasta que por desavenencias entre sus ayudantes, uno de ellos propagó la noticia de que la hija del rey no era legítima, puesto que la había engendrado la reina y el auxiliar del rey, Don Beltrán de la Cueva.

El rey evidentemente lo negaba, pero no pudo evitar una lucha interna por el poder, en la que también estaban envueltos su hermanos Alfonso e Isabel. El primero murió repentinamente, posiblemente asesinado, mientras que la joven princesa Isabel conseguía que su hermano la reconociera como heredera al trono, en lugar de a su propia hija.

Esta situación de equilibrio no duró mucho tiempo. Pasados unos años, la relación entre hermanos se deterioró, provocando que Enrique volviera a dar los derechos al trono a su hija Juana, a la que ahora todos llamaban “La Beltraneja”.

A su muerte, ocurrida en 1474, todo eran duras sobre quien debía sucederle, estallando una guerra civil entre tía y sobrina, pero esta es otra historia...