Biografía insólita - Sócrates, el tábano de los dioses.

El filósofo Sócrates es un referente inexcusable cuando pensamos en la cultura occidental. Su pensamiento y su forma de vida, coherente y honesta es todavía un modelo a seguir.
Nace en Ática, una provincia de la antigua Grecia, en el alo 470 a.d.C. Ya de joven despuntó por su carácter despierto y temperamental, destacando como soldado en las guerras que su ciudad, Atena, libraba periódicamente.

A la vez cultivó su mente, llegando a ser uno de los hombres más sabios de la antigüedad. Tanto fue así, que para saber quien era el hombre más sabio de Grecia, el famoso oráculo de Delfos, le eligió a él.

Esto le causó no pocos enemigos, a causa de la envidia, pero él no le dio importancia a esta designación, declarando que el “solo sé que no sé nada”.

Sócrates quería mejorar la sociedad en la que vivía, y pensaba que la clave para lograrlo era la educación, puesto que según afirmaba: “la ignorancia es la causa de la maldad”.

Hoy en día también se le recuerda por su célebre consejo: “conócete a ti mismo” símbolo de su fe en la educación, y más en la propia, como medio para ser mejor ciudadano.

Le gustaba que le llamaran “el tábano de los dioses”, afirmando que su destino era el de incordiar.

Ese estilo de crítica irónica e incluso burlona, le llevaba a denunciar la falsedad  y la ignorancia, además su carácter honesto y honrado no le trajo demasiadas simpatías. Por ello, le acusaron de algunas faltas para juzgarle y limitar su influencia.

Fue sometido a juicio por impiedad y por corromper a la juventud con sus ideas, toda una falsedad, pero Sócrates en lugar de aceptar los cargos y alejarse de la vida pública, se negó a confesar su culpabilidad, siendo condenado a muerte.

Cuando todos esperaban su huida y su exilio, incluso sus enemigos, sorprendió de nuevo a todos, aceptando dicha sentencia. Ante todo Sócrates quiso ser coherente con sus afirmaciones y con su estilo de vida, queriendo dar con su muerte un ejemplo más de honradez.
Por ello, decidió tomar un veneno, muriendo rodeado de todos sus alumnos. Era el año 399 a.d.C.
Uno de sus alumnos más jóvenes intentó defenderle durante el juicio, pero no le quisieron escuchar. Este joven, llamado Platón, llegaría a ser uno de los filósofos más importantes de la antigüedad.

Su espíritu sin duda alguna le sobrevivió.