La Tribuna. Emilia Pardo Bazán.
1. Biografía del autor.

Emilia Pardo Bazán nació en La Coruña en 1851. Era hija de los condes de Pardo Bazán. Se casó en 1868 con José Quiroga, con el que tendría tres hijos. La familia alternó temporadas en la capital con estancias en Galicia. Emilia Pardo Bazán se dedicó a estudiar la literatura española y europea. Su primera obra es Estudio crítico de Feijoo (1876) pero la obra que la haría conocida en los círculos literarios sería  La cuestión palpitante (1883), un libro que recopilaba varios artículos sobre la figura de Zola y la novela experimental publicados por la escritora en el periódico ‘La Época’. La primera novela que publica Pardo Bazán es Pascual López (1879). La Tribuna (1883) es la tercera novela de la escritora y, sin duda, una de las más importantes de su época. Heredó el título de condesa en 1890 y desempeño el cargo de Consejero de Instrucción Pública y, desde 1916 fue profesora de literaturas románticas en la Universidad de Madrid. Otras novelas de la escritora son: Un viaje de novios (1881), Los Pazos de Ulloa (1886), Insolación (1889), La prueba (1890) o La Quimera (1905).


2. Contexto literario de la obra.

En 1870 aparece en Francia un nuevo modelo literario denominado Naturalismo que surge como evolución del Realismo. La influencia de Emile Zola en nuestro país se puede datar entre 1880 y 1881. Zola aseguraba que el escritor no debía limitarse a observar la realidad, sino que, tras la investigación directa, ha de descubrir ‘el mecanismo del corazón y de la inteligencia’ y, mediante el método experimental, hacer ver que los hechos psíquicos están sujetos a leyes tan inexorables como los fenómenos físicos, al tiempo que se adopta una concepción determinista de la realidad, donde el hombre viene determinado por el medio. La Tribuna (1883) es la primera obra naturalista española, aunque hemos de decir que en nuestro país la influencia del naturalismo como tal no fue demasiado acusada.



3. Comentario de la obra.

La obra se enmarca en el mundo obrero y refleja la pobreza que sufren las clases populares analizando con sumo detalle y, exponiendo de forma explícita, su miseria. Sin embargo, no estamos ante una mera exposición de causas y realidades sino que la escritora se involucra en lo que narra. Hasta ahora, y aunque luego será trabajado por autores como Benito Pérez Galdós o Blasco Ibáñez, son muy escasas (por no decir nulas) las narraciones que dedican sus páginas a interpretar el mundo obrero. Destaca la atención que realiza del mundo laboral femenino y el decidido apoyo que demuestra denunciando la doble tarea de la mujer en el entorno laboral, pues son madres y trabajadoras al mismo tiempo. Además, no desaprovecha la ocasión para denunciar también la falta de instrucción de la mujer trabajadora. Haciendo uso de la animalización para sus descripciones presenta, con minuciosidad, personajes completamente degradados o enfermos que resultan ciertamente sobrecogedores. Benito Varela Jácome asegura que ‘La Tribuna tiene una significación extraordinaria, por tratarse de un documento testimonial, del análisis implacable de una capa social, de una interpretación audaz de la efervescencia de las ideas de la revolución de 1868’. En efecto, ‘la novela surge de la intervención de las cigarreras en una revuelta pública’ en la que luchan por sus derechos laborales. La fábrica de cigarros ha formado una auténtica masa trabajadora femenina, pues emplea a 4.000 mujeres y podemos decir que Pardo Bazán segmenta la sociedad de La Tribuna en dos esferas socio-económicas, por un lado la burguesía y por otro, las cigarreras. Amparo, la protagonista, combina su trabajo en la fábrica de cigarros con un marcado activismo político. El personaje sigue el patrón clásico de mujer pobre que se enamora de caballero rico, seguido de embarazo inesperado y abandono. Benito Varela Jácome, en su magnífica edición, nos muestra que Amparo, ‘víctima de la pasión amorosa de un burgués, ahoga su despecho en el activismo político o se enciende en vanas ideas de venganza en su conciencia de clase’.

 

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es el análisis que realiza del mundo urbano y de la interrelación que se da entre las diferentes clases sociales de Marineda, que es el nombre tras el que se esconde la ciudad de La Coruña. A cada clase social le asigna un espacio propio, de este modo, el mundo marginal se ubica en la zona del cementerio y la aristocracia en la ciudad vieja; por el contrario, en la pescadería y lugares de ocio se concentran, en palabras de la propia autora, ‘los elementos innovadores, evolucionistas’.

 

Quizá, uno de los recursos narrativos más utilizados por Emilia Pardo Bazán en La Tribuna sea la deliberada ocultación de información al lector, pues éste, cuando lee, obtiene información que no sabe descifrar y, sólo cuando avanza unas cuantas páginas, se desvela la clave que permite dar forma a toda esa información anterior. De este modo, la autora hace uso de un recurso ciertamente moderno y dinámico que confiere a la novela un carácter muy atractivo desde el punto de vista estilístico.

 

La Tribuna no es, quizá, la obra más conocida de Emilia Pardo Bazán, aunque es tan importante dentro de la novelística de la escritora como la famosa Los pazos de Ulloa; sin embargo, ha de ser lectura obligada para todos aquellos lectores mínimamente interesados por este periodo artístico si quieren formarse una correcta visión de conjunto.

 

Miguel Ángel García Guerra para Portal Solidario