Tener la negra.

Se trata de una expresión que significa tener mala suerte, o que te ha correspondido algo malo.

Su origen lo conocemos desde el siglo XVII, momento en el que algunos organismos municipales sorteaban algunas cuestiones por el procedimiento de seleccionar entre un saco con habas blancas salvo una de color negro.

De similar origen pueden ser también las expresiones "son habas contadas", cuando nos referimos a una cosa cierta y clara, en alusión al número de habas que entraban a sorteo, una por participante.

Los colores blanco y negro fueron considerados desde muy antiguo como símbolo de alegría y desgracia, respectivamente. Al echar a suertes de esta manera, se pensaba que la divinidad expresaba así su voluntad.

Esta costumbre podría provenir de las culturas griega o romana, las cuales empleaban este método para la elección de ciertos cargos públicos. Al que le tocaba la blanca era elegido.

Si no había habas, se hacía con piedras, lo que pudo dar lugar a las expresiones tales como: "señalar con piedras blancas o negras"