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Nº 4 Julio - Agosto 2001
COLABORACIONES 
 
Envejecimiento y logopedia
El lenguaje es el medio distintivo del ser humano que nos permite comunicar nuestras necesidades, deseos, ilusiones, miedos... Pero algunos elementos de este instrumento sufren un deterioro en el envejecimiento normal, que puede llegar a ser muy severo si es consecuencia de una lesión cerebral o de alguna enfermedad.

Las personas mayores necesitan el lenguaje para transmitir sus preocupaciones o problemas y poder resolverlos, conservar y ampliar su entorno de relaciones, en definitiva, para seguir integrados en la sociedad. Por tanto, son grandes las limitaciones que puede acarrear el ver reducida su capacidad de comunicación.

No obstante, este artículo no pretende únicamente describir los efectos negativos del envejecimiento sobre el lenguaje, sino que afirma la necesidad de intervenir sobre ellos, previniendo su empeoramiento en la medida de lo posible.

Esta necesidad ha ido introduciendo cada vez más a la logopedia en el mundo de la geriatría. Así, la rehabilitación de la comunicación y el lenguaje aborda dos grandes campos de actuación en la vejez. Por un lado, en el envejecimiento normal y por otro, en aquellas personas mayores que han sufrido una lesión cerebral o bien padecen alguna enfermedad (Parkinson, demencias, etc.) que origina varios trastornos en su lenguaje, en su voz...

En el envejecimiento normal, la logopedia tiene una clara misión que cumplir: los estudios que se vienen realizando en las dos últimas décadas (Juncos, 1994 y 1998) apoyan la hipótesis de un deterioro del lenguaje asociado a la edad, que afecta al léxico, a la comprensión y producción de oraciones complejas, así como a la comprensión y expresión del discurso. Estas dificultades están estrechamente relacionadas con la reducción de la capacidad de memorizar temporalmente y manipular la información –memoria operativa – y con el deterioro de distintos procesos atencionales y de razonamiento.

En lo que respecta al léxico, es importante destacar que el vocabulario se mantiene e incluso se incrementa con la edad: los significados de las palabras se ven enriquecidos con la experiencia. Pero las dificultades se encuentran en el acceso a este conocimiento: hay problemas para encontrar la palabra adecuada y aumentan las ocasiones en que tenemos una palabra "en la punta de la lengua". Estas situaciones originan ansiedad, provocando rupturas en los intercambios comunicativos de la persona. El objetivo del logopeda será estimular en el anciano el uso de estrategias compensatorias (asociaciones mnemotécnicas, ...) que faciliten el acceso al léxico. Distintos ejercicios ayudarán a desarrollar estas estrategias y a favorecer la adecuada selección de palabras: actividades de evocación, de completar frases a partir de determinadas claves contextuales y lingüísticas, etc.

Distintas investigaciones señalan deficiencias en la comprensión y producción de oraciones complejas, que parecen estar muy vinculadas a las mayores limitaciones de la memoria operativa en la vejez: para comprender y producir una oración sintácticamente compleja deben intervenir simultáneamente procesos atencionales y de registro temporal de información. En logopedia se plantearán ejercicios que estimulen la memoria verbal a corto plazo y la comprensión y expresión de oraciones progresivamente más complejas.

En cuanto al discurso, aparecen dificultades en la elaboración y comprensión de textos orales y escritos, por lo que las actividades deberán favorecer la organización del discurso, la discriminación entre información relevante y la accesoria.

Pero no olvidemos que tanto el léxico como la comprensión y producción de oraciones o discursos cobran sentido como medio de comunicación y ésta es el objetivo primordial de la intervención logopédica, que debe potenciar las posibilidades comunicativas del anciano. Con este fin se orientará a la familia, para que sea el núcleo que fomente en el anciano la comunicación y la toma de decisiones en el medio familiar, así como su participación en distintas organizaciones (programas de voluntariado, asociaciones de tercera edad, etc.).

Hasta ahora se han planteado las relaciones entre el envejecimiento normal, el lenguaje y la logopedia. Ahora abordaremos la rehabilitación logopédica en aquellos ancianos que han padecido un deterioro masivo y brusco de su lenguaje y de su comunicación con el entorno, consecuencia de una lesión cerebral o una enfermedad. La afasia –alteración del lenguaje como resultado de una lesión cerebral – producirá unos daños u otros en función de la localización y tamaño de la lesión. Así, muchas personas padecen problemas importantes en la comprensión del lenguaje, otras ven drásticamente reducido su léxico o el acceso al mismo, algunas han perdido la capacidad de construir oraciones siguiendo las reglas sintácticas del idioma, muchas sufren la pérdida de la lectura y/o escritura.

La terapia del lenguaje ayudará a restablecer la comunicación y a rehabilitar los procesos dañados. Para ello es imprescindible motivar al paciente, buscando y abordando temas de su interés y acompañarlo con nuestra compresión y apoyo. También es básico, para una buena evolución, iniciar la terapia a tiempo y realizarla con una frecuencia adecuada.

Por otro lado, en las demencias (vascular, tipo Alzheimer,...), el objetivo es intentar mantener la capacidad de comunicación del paciente, ayudándose de todas las capacidades restantes de la persona. Distintas alteraciones neurológicas originan enfermedades como la de Parkinson, con consecuencias importantes en la voz y articulación. El tratamiento logopédico permite, en muchos casos, obtener una mejora, que será mayor en función de la precocidad de la intervención y de la motivación del paciente.

También son frecuentes los problemas de deglución causados por daño cerebral. Las dificultades a la hora de tragar los alimentos sólidos o líquidos disminuyen en grado importante la autonomía del anciano. Dichos trastornos pueden a menudo corregirse o paliarse gracias a la rehabilitación, en la que participará el logopeda conjuntamente con otros profesionales, como el otorrinolaringólogo.

Pero tanto la afasia como las otras enfermedades mencionadas nunca alteran únicamente uno o varios módulos lingüísticos, sino que afectan a la totalidad de la persona, a su entorno y a la relación entre ambos. Por ello, los aspectos emocionales y sociales deberán orientar la intervención logopédica. Será fundamental el contacto periódico entre el logopeda y el medio familiar y social del paciente, con el fin de involucrarles en la eficacia del tratamiento y fomentar en ellos el uso de estrategias básicas que día a día favorezcan la comunicación y, con ella, una mejor calidad de vida del anciano y su entorno.

Bibliografía
Juncos Rabadán, O. Lenguaje y envejecimiento. Bases para la intervención. Barcelona: Masson, 1998.
Juncos, O. Lenguaje y envejecimiento. Una aproximación cognitiva. "Cognitiva" 6: 189-211. 1994.
Sáez, N; Rubio, R; Dosil, A. Tratado de Psicogerontología. Valencia: Promolibro, 1996.
Thévenon, A; Pollez, B. Rehabilitación en geriatría. Barcelona

Clara de la Cruz Butiñá. Logopeda. Hospital Virgen de la Poveda.